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LOS FRUTOS SECOS CON EL PIE EN EL ACELERADOR

11-09-2017

  • En la última década, las principales especies del rubro muestran alzas en la superficie, especialmente los avellanos europeos que se multiplican ocho veces, superando las 13 mil hectáreas, y con potencial de llegar a 30 mil en 2020.

Con ingresos que bordean los US$ 400 millones en envíos al año, Chile es el segundo exportador mundial de nueces, solo por detrás de EE.UU. En los primeros siete meses de 2017, el sector ya vendió el 95% de la producción, con retornos por unos US$ 279 millones a la fecha, quedando solo 5 mil toneladas de nuez con cáscara pendientes por comercializar, según la Chilean Walnut Comission.

Pero aun con esta recuperación de 103% respecto de lo comercializado a la misma fecha del año pasado y las más de 30 mil hectáreas plantadas, que convierten a la nuez en el principal fruto seco chileno, no es el único que hoy brilla dentro del rubro.

Las ventas nacionales de los viveros (ver infografía), entre otros factores, dan cuenta de un creciente interés por plantar avellanos europeos que, con un aumento de 744% en superficie en diez años, se ha convertido en la especie más promisoria del rubro, sobrepasando las 13 mil hectáreas y con potencial de llegar a 30 mil en 2020, según proyecciones del sector.

A eso se suma el renacer de las almendras. Si bien la especie está presente en Chile desde hace varias décadas y tiene un área de plantación acotada por el clima, entre 2006 y 2016 ha crecido 40% y aparecen nuevos proyectos, en ejecución y en estudio, especialmente en zonas costeras de la VI Región.

Otro rubro atractivo es el pino piñonero -produce los piñones de pino, conocidos como los frutos secos más caros del mundo- que también gana terreno en el país, apoyado en sus bajos requerimientos de agua y porque podría servir como alternativa a los cultivos forestales tradicionales.

Y, si bien se agrupa dentro de los nuts, aunque en términos técnicos es una fruta fresca, los nuevos proyectos de castaños en el sur, especialmente en el Biobío, completan un abanico de frutos secos que vienen creciendo con fuerza en el país.

Avellanas, las reinas

Son las cerezas de los frutos secos, la especie de moda. Con una producción récord en torno a 20 mil toneladas este año, los avellanos europeos se preparan para una temporada con mayor volumen de fruta en Chile y precios que hasta ahora se prevén estables, aun cuando reportes preliminares dan cuenta de una menor cosecha en Italia y se esperan noticias de Turquía, donde habría una producción similar a la de 2016.

“Con Turquía, por su estructura de productores, para definir la cantidad hay que esperar hasta el final de la cosecha, aunque aparentemente tienen una de buena calidad y cantidad. Para Italia fue un año malo, por lo que podría haber entre 20% y 30% menos de fruta”, explica Eugenio Ulrici, gerente de AgriChile, el brazo agrícola del Grupo Ferrero en Chile.

Pero la menor producción de los italianos o, incluso, una pequeña caída en Turquía, no impulsaría al alza los precios para las avellanas de Chile, ya que en Europa se partió con valores más bajos que el año pasado. “Si me tuviera que adelantar, creo que un escenario muy bueno sería tener precios similares a los del año pasado, porque la producción de Italia no mueve los valores internacionales y una caída de 20% en Turquía, por ejemplo, tampoco lo haría”, asegura Andrés Reyes, productor y dueño de AgroReyes, empresa que provee plantas para unas 1.200 hectáreas de avellano al año en Chile y que ya vendió la producción de 2018.

Considera con precios en torno a US$ 3 -este año AgriChile pagó US$ 3,6 por kilo para la variedad giffoni en el mercado spot- sigue haciendo al negocio de la avellana my atractivo, sobre todo porque los rendimientos han sido mayores a los estimados inicialmente.

“Estamos llegando a rendimientos de 4.000 a 4.600 kilos por hectárea en campos, entre Curicó y Chillán, que plantaron pensando en 2.500 kilos, con un precio de US$ 3. Entonces, que el precio se mueva un poco no influye, si están sacando dos mil kilos más de lo que estimaron”, afirma. Plantea que el mayor desafío está en llegar y mantener esos rendimientos, a través de un buen sistema de riego y podas.

Atraer más compradores

AgriChile, el principal actor en la industria del avellano en Chile, concluyó las inversiones para ampliar la capacidad de selección en la planta de descascarado en la Región del Maule, que se suma a sus instalaciones de secado en Maule, Biobío y La Araucanía. Tienen alrededor de 500 ha disponibles en la VII y VIII Región, y estudian sumar más terrenos propios en el sur. La empresa es prácticamente el único poder comprador en el país, y eso genera preocupación entre los productores.

“Chile tiene que quemar la etapa de producir buena calidad y contar con un volumen alto para atraer a otros actores. Se está partiendo con eso y toma tiempo, pero mientras Ferrero esté tan interesado en la fruta como hoy y mantenga esta buena relación económica y técnica con los productores, hay que estar tranquilos”, afirma Andrés Reyes, aunque resalta que el país debe apuntar a convertirse en un buen productor y no solo en el abastecedor de un poder comprador.

“El Grupo Ferrero ha sido fundamental para alcanzar el desarrollo que tenemos y, si siguen los actuales ritmos de crecimiento en plantaciones y producción, lo más probable es que aparezcan incluso pequeñas y medianas empresas que idealmente deberían transformar y producir nuevos formatos y productos, lo que daría más dinamismo a la industria”, proyecta Miguel Ellena.

En cuanto a nueva competencia que pueda surgir, Eugenio Ulrici comenta que el Grupo Ferrero tiene plantaciones experimentales de avellano europeo en el hemisferio sur, en Argentina, Sudáfrica y Australia, que no considera como una amenaza. “Aunque el desarrollo fuera exitoso, va a tomar el mismo tiempo que en Chile, por lo que estamos hablando de que para los próximos 15 a 20 años no habría una alternativa en el hemisferio sur a lo que es Chile”, asegura.

En ese sentido, considera que otro punto clave para el país es la apertura de mercado, donde destaca la negociación con China, que podría abrir espacio para las avellanas que no alcanzan la calidad que exige la industria chocolatera. “Nos interesa porque tenemos una planta de chocolates (en China) y es una oportunidad de abastecimiento en un mercado que no funciona con la misma lógica que Europa. También creemos que es muy importante exportar fruta con cáscara, para que los productores tengan una salida alternativa a vendernos a nosotros”, plantea.

Resurgen las almendras

Como socio y gerente de la empresa familiar Carrizalillo Growers, Gonzalo Acuña lleva ocho años dedicado a las almendras. Comenzó en 2009, añadiendo 84 hectáreas a un huerto más antiguo de 46 hectáreas que compró con sus socios en Litueche, en la Región de O’Higgins.

Al igual que otros actores del rubro, reconoce que en los últimos años hay más interés por plantar almendros y que, en Litueche, sabe de otros proyectos en estudio por unas 100 a 300 ha, porque es un área que tiene buenas condiciones climáticas, mayor disponibilidad de agua que en Ovalle -la zona conocida como la ideal- y valores de la tierra más bajos. “Uno de los mayores riesgos son las heladas. En 2013, esperábamos llegar con el huerto nuevo por primera vez a 100 mil kilos, y cosechamos 23 mil”, comenta.

Uno de los atractivos que podrían estar detrás del resurgir de los almendros -que han crecido 40% en superficie en diez años- es la baja de precios de las nueces. “La almendra es muy buena para el agricultor, en la medida que obtenga de 2.000 a 2.200 kilos de pepa por hectárea hacia arriba, pero hoy el promedio en Chile es mucho más bajo”, comenta Cristián Manterola, gerente comercial de Parmex, empresa procesadora dedicada solo a almendras.

Cree que la próxima temporada vendría con precios un poco más bajos que los de este año. “La nuez ha sido un mejor negocio en términos de precios por kilo en los últimos años, pero la almendra en el largo plazo ha demostrado ser mucho más estable”, afirma.

Además, destaca que en los mercados externos, la almendra chilena tiene mejor precio que la californiana, por sus características organolépticas y ventajas comerciales.

“Se puede considerar que tiene como un terroir y, por otro lado, aprovechamos ventajas arancelarias frente a EE.UU. en países como Brasil. También estamos enviando mucho a Rusia, porque a raíz del bloqueo comercial que mantiene con algunos países, su única fuente de almendras hoy es Chile”, detalla.

El despertar del pino piñonero

En 2013, la llegada del italiano Daniele Ciavolino parecía ser la repetición del arribo de Ferrero a Chile. El empresario es el mayor productor de piñones de pino piñonero en su país, con el cual se elabora el pesto, y ofreció contratos para los productores locales que se atrevieran con la especie.

Cuatro años después, las plantaciones suman 800 hectáreas, frente a las 100 que había en 2006, la mayoría concentradas en el Maule y apoyadas por conocimientos de manejo del Instituto Forestal (Infor).

“Esta especie es ideal para la adaptación al cambio climático, dado que requiere menos agua y es resistente a altas temperaturas y oscilaciones térmicas, con potencialidad entre Valparaíso y Los Ríos”, detalla la investigadora de Infor, Verónica Loewe.

Además, recalca que es una opción muy atractiva para zonas rurales, frente a alternativas forestales como el pino o eucalipto, aunque la entrada en producción toma entre 8 y 10 años. “Este pino produce un fruto muy preciado. Se cosecha en invierno, cuando la maquinaria está desocupada y hay menos demanda por mano de obra y, como es un fruto seco, no tiene la urgencia de comercialización”, destaca, y detalla que la disponibilidad de plantas pasó de tres mil unidades en 2013, a más de 200 mil el año pasado.

El atractivo de las castañas

Aunque en estricto rigor no es un fruto seco, como es una semilla, normalmente se considera a las castañas dentro de este grupo. Y en Chile, las plantaciones de las castañas “marrón” -distintas de las silvestres- comienzan a dar de qué hablar.

Ya existen más de 30 productores con plantaciones comerciales, principalmente entre Maule y La Araucanía, con una fuerte concentración en el Biobío, con lo que la superficie casi se ha cuadruplicado en diez años.

“Son árboles que no necesitan mucha agua, tiene raíces muy profundas y necesitan suelos trumaos o arenosos, y si se plantan en alta densidad, como lo estamos haciendo, empiezan a producir al cuarto año y entran en plena producción entre el año 7 y 8”, explica Pedro Halcartegaray, productor y dueño del Vivero Austral, que comercializa castaños, y proyecta que existen unas 1.300 hectáreas en el país, de variedades que importó el INIA hace unos 20 años, y hasta hace poco tiempo no habían generado mucho interés comercial.

Como la mayoría son huertos nuevos, el año pasado se exportaron alrededor de 350 toneladas de castañas marrón y se prevé que en la próxima temporada se enviarán unas 600 toneladas, para llegar a alrededor de tres mil en cinco años más, con Europa como principal mercado.

“Es una especie muy fácil de manejar, porque no requiere de agroquímicos. Si en Chile no se ha plantado más es por ignorancia, porque se ha hecho fama la castaña silvestre. Hay clientes que andan buscando castañas y no quieren la chilena porque piensan que es la silvestre, pero una vez que la conocen les encanta”, dice Pedro Halcartegaray.

Otra de las ventajas que destaca el productor y viverista es que la inversión inicial es baja, en torno a los $3 millones por hectárea considerando hasta el año en que empieza a producir, más un costo de operación de unos US$ 1.000 por hectárea, aunque advierte que para tener éxito en la comercialización será clave que Chile siga creciendo.

“Estamos fomentando que se plante porque necesitamos volumen. Chile tiene ventajas tremendas y hay poca información para los productores y los potenciales clientes, que tienen que saber que tenemos estas buenas variedades”, comenta Halcartegaray.

Paloma Díaz, Revista El Campo de El Mercurio.

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